Quien te enfada te
arrastra, quien te hace daño te convierte en prisionero, quien te grita,
despierta tu rabia o tu miedo… ¿Hasta dónde eres capaz de aguantar? Sabemos que
no es fácil, que practicar el perdón es un acto que no todos saben o quieren
llevar a cabo. No obstante, debes saber que es el primer paso para tu libertad
personal.
Reflexiona unos instantes
con nosotros… ¿Cuántas cargas llevas sobre tus espaldas? ¿Cuántas piedras
almacena tu alma a día de hoy? Tal vez, si ofrecieras un perdón a cada una de
esas anclas que te amarran, tus pasos serían mucho más ligeros.