MEDITACIONES TAO

XIX

INICIATIVA

No nos confundamos

Con la realidad caleidoscópica.

Usando sabiduría y coraje al actuar, no sumemos a la confusión.

El mundo es una tormenta de una miríada de realidades, pero no podemos permitirnos ser arrastrados al vórtice. Hacerlo es estar perdidos y perder el verdadero centro, donde vendrá todo entendimiento. Debemos actuar, pero de la forma correcta.

La acción debe ser guiada tanto por el intelecto como la experiencia. Aprendemos de maestros, de los mayores y de los demás. Pero también debemos poner a prueba en el mundo lo que hemos aprendido. No es suficiente simplemente meditar, y no es suficiente sólo tener un conocimiento teórico. Necesitamos ambos para ser sabios.

Sólo cuando se combinan la sabiduría, el coraje, la oportunidad y la perseverancia uno puede tener bases sólidas para la iniciativa. La acción debe ser completa. Debe ser limpia; no puede dejar malas ramificaciones o rastros persistentes. Un acto que deja en su estela destrucción, resentimiento, o desorden es un acto pobre. Entonces la iniciativa es insuficiente y el Tao no ha sido logrado.




XVIII

ESPECTRO

La luz pura es todos los colores.

Por lo tanto, no tiene tonalidad.

Sólo cuando lo individual es aislado aparece el color.

Cuando vemos un raudal de pura luz del sol bajando hacia nosotros, es un puro

resplandor tan brillante que no podemos discernir ni los detalles ni las tonalidades de su origen. Pero cuando la luz alcanza las delicadas alas de una libélula, o cuando brilla a través de la lluvia brumosa, o incluso cuando brilla en la superficie de nuestra piel, es polarizada en millones de diminutos arcoíris.

El mundo estalla en color porque la miríada de superficies y texturas fracturan la luz en innumerables dimensiones sobrepuestas.

Lo mismo es cierto respecto del Tao. En su estado puro, lo encarna todo.

Por consiguiente, no muestra nada. Tal como la luz pura tiene todos los colores pero no muestra ningún color, así también toda la existencia está inicialmente latente y sin diferenciación en el Tao. Sólo cuando el Tao entra en nuestro mundo estalla en una miríada de cosas. Decimos que todas las cosas le deben su existencia al Tao. Pero en realidad, esas cosas son sólo reflejos del grandioso Tao.

La luz coloreada, cuando se mezcla, se vuelve otra vez luz pura, brillante.

Es por eso que quienes siguen el Tao constantemente hablan de retornar. Unifican todas las áreas de sus vidas y unifican todas las distinciones en un todo. No puede haber diversidad en la unidad. Cuando nuestra consciencia se reúne con el verdadero Tao, hay sólo luminosidad, y todos los colores desaparecen.


XVII

COOPERACIÓN

Cooperación con otros.

Percepción, experiencia, tenacidad.

Saber cuándo liderar y cuando seguir.

Cuando nos involucramos en una fraternidad, debemos gradualmente volvernos una parte integral, orgánica de dicha organización. La relación será de mutua influencia: Debemos influir cuidadosamente en lo colectivo, y a cambio, nosotros seremos moldeados por la compañía que frecuentamos.

Influenciar a otros requiere de percepción. Necesitamos saber cuándo actuar, cuándo ser pasivos, cuándo otros son receptivos hacia nosotros, y cuándo no escucharán.

Esto requiere de experiencia, por supuesto, y es necesario participar en un gran número de relaciones –desde nuestras familias hasta asociaciones comunales- para cultivar la sensibilidad apropiada.

Habrá tanto momentos de frustración como de éxito, y en ambos casos una cierta tenacidad es crucial.

Si nuestras iniciativas se ven frustradas, debemos perseverar ya sea manteniendo nuestra posición o cambiándola si una mejor prevalece.

Si tenemos éxito, no debemos depender sólo de nuestro carisma, sino que debemos trabajar para realizar cabalmente lo que el grupo ha resuelto hacer.

El verdadero liderazgo es una combinación de iniciativa y humildad.

El mejor líder permanece oculto, liderando pero sin llamar la atención hacia su persona. Mientras la colectividad tenga dirección, el líder está satisfecho.

El crédito no es algo a ser reclamado, será otorgado cuando la gente se de cuenta de que fue la sutil influencia del líder lo que les trajo el éxito.


XVI

ORDINARIO

Paraguas, luz, paisaje, cielo,

No hay lenguaje de lo sagrado.

Lo sagrado se halla en lo ordinario.

Nadie es capaz de describir lo espiritual sino comparándolo con cosas ordinarias. Una escritura describe el mundo divino como un “paraguas de protección.” Otro dice que Dios es luz. El paraíso se supone que esté en el cielo, e incluso los ascetas que han rechazado el sexo usan imágenes eróticas para describir la iluminación.

La gente tiene que recurrir a la metáfora para establecer lo divino.

Incluso se han inventado lenguajes esotéricos que desconciertan a los que son ajenos. Eso le parecen las palabras sagradas a los no iniciados.

Después que uno aprende a leerlas, su mensaje comienza a ser asimilado. Ya no nos preocupamos acerca de las imágenes, porque hemos encontrado la verdad que las palabras estaban indicando.

Cuando compras algo que tiene instrucciones para armar, sigues las indicaciones, pero no veneras luego las instrucciones.

El logro espiritual no es diferente. Una vez que lo has obtenido, las instrucciones se vuelven secundarias.

La espiritualidad alcanzada no es diferente del partido de pelota que juegas, del trabajo que realizas, del auto que manejas, del amor que haces.

Si siempre consideras al Tao como extraordinario, entonces permanece desconocido y fuera de ti mismo –un mito, una fantasía, una cantidad innombrable. Pero una vez que lo conoces, es tuyo y es parte de tu vida cotidiana.


XV

TIEMPO

El río, curso de olas, corriente ininterrumpida, el nacimiento, el canal, la desembocadura.

¿Pueden ser divididos?

Cada día, todos enfrentamos un problema peculiar.

Debemos validar nuestro pasado, enfrentar nuestro presente, planear para el futuro. Quienes creen que la vida era mejor en los “viejos tiempos” son a veces ciegos a la realidad del presente; quienes viven sólo para el presente con frecuencia tienen poca consideración por los precedentes o las consecuencias; y quienes viven sólo para alguna recompensa diferida muchas veces se presionan a si mismos con demasiada negación.

Pensar en el pasado, el presente y el futuro es una técnica conceptual útil, pero en última instancia deben ser adecuadamente balanceados y unidos.

Debemos entender cómo nos afecta el pasado, deberíamos mantener el presente lleno de experiencias ricas y satisfactorias, y deberíamos dedicar algo de energía cada día a construir para el futuro.

Tal como del río se puede decir que tiene partes que no pueden ser claramente divididas, así también deberíamos considerar íntegramente nuestro tiempo al decidir cómo vivir.


XIV

POSICIONAMIENTO

La garza se para en el mar azul.  Solitaria, blanca, inmóvil por horas.

Un pez! Veloz flecha avícola: La presa capturada.  La gente siempre pregunta cómo seguir el Tao.

Es tan fácil y natural como la garza parada en el agua.

El ave se mueve cuando debe; no se mueve cuando la quietud es lo apropiado.

El secreto de su serenidad es un tipo de vigilancia, un estado contemplativo.

La garza no está en mero atontamiento o dormida. Conoce una quietud lúcida.  Se para inmóvil en la corriente del agua.  Imperturbable, mira fijamente y está consciente.

Cuando el Tao le trae algo que necesita, aprovecha la oportunidad sin vacilar o delibera. Luego vuelve a su inactividad sin perturbarse a sí misma o a sus alrededores.

De no haber encontrado la posición correcta en la corriente de agua y permanecido paciente, no habría tenido éxito.

Las acciones en la vida pueden ser reducidas a dos factores: posicionamiento y oportunidad.  Si no estamos en el lugar correcto en el momento correcto, es imposible aprovechar lo que la vida tiene para ofrecernos.

Casi todo es apropiado si la acción está en concordancia con el momento y el lugar.  Pero debemos ser vigilantes y estar preparados.

Incluso si el momento y lugar son correctos, igual podemos perder nuestra posibilidad si no nos damos cuenta de la oportunidad, o si actuamos inadecuadamente, o si nos obstaculizamos a nosotros mismos con dudas y reconsideraciones.

Cuando la vida presenta una oportunidad, debemos estar listos para aprovecharla sin vacilación o inhibición. La posición es inútil sin conciencia.

Si tenemos ambos, no cometemos errores.


XIII

ABSORCIÓN

Luz carmesí atravesando sombra de pinos. El sol poniente posándose en el océano.

La noche sigue a la puesta de sol, El día sigue a la luna que huye.

Con demasiada frecuencia tendemos a pensar que la absorción es algo estático: El agua es absorbida en la esponja, y allí se queda.

Pero la verdadera absorción es involucrarse totalmente en la evolución de la vida, sin vacilación o contradicción. En la naturaleza no hay alienación. Todo pertenece.

Sólo los seres humanos nos mantenemos distantes de este proceso.

Tenemos nuestra civilización, nuestros planes personales, nuestras propias emociones mezquinas. Nos divorciamos del proceso, incluso mientras anhelamos amor, compañerismo, comprensión y comunión. Constantemente nos frustramos a nosotros mismos al cuestionarnos, al hacernos valer en los momentos equivocados, o dejando que el odio y el orgullo nublen nuestras percepciones. Nuestra alienación es autogenerada.

Mientras tanto, todo en la naturaleza continúa su constante fluir.

Necesitamos soltarnos, entrar libremente en el proceso de la naturaleza, y ser absorbidos en ella.

Si nos integramos con ese proceso, tendremos éxito.  Entonces la secuencia de las cosas será tan evidente como la salida del sol y de la luna, y todo será como debería ser.

 


XII

DAR FORMA

Una alfarera en la rueda.

Desde el centrar a la vasija terminada,

La forma aumenta mientras las opciones disminuyen;

La suavidad se torna dureza.

Cuando la alfarera comienza a moldear una vasija, toma un poco de arcilla, forma una tosca esfera, y la arroja a la giratoria rueda de alfarería.

Puede caer descentrada, y debe comenzar a moldearla cuidadosamente hasta que sea un suave cilindro.

Entonces trabaja la arcilla, estirándola y comprimiéndola mientras gira.

Primero es una torre, luego parece un hongo rechoncho.

Sólo después de hacerla subir y bajar muchas veces, aprieta lentamente la arcilla que gira hasta que sus paredes se levantan de la rueda.

No puede seguir por mucho tiempo, pues la arcilla comienza a “cansarse” y se hunde. Ella le da la forma que imagina, y la deja a un lado.

Al día siguiente, la arcilla estará dura como cuero, y puede darla vuelta para formar la base. Puede tallar alguna decoración en la superficie.

Eventualmente, el cuenco será horneado, y entonces la única opción son los colores a aplicar; no se le puede cambiar la forma.

Así es como formamos todas las situaciones en nuestras vidas.

Debemos darles una forma tentativa y lanzarlas al centro de nuestras vidas. Debemos estirar y comprimir, probando la naturaleza de las cosas.

Mientras vamos formando la situación, debemos estar conscientes de qué forma queremos que tomen las cosas.

Mientras más cerca esté algo de completarse, más concluyente y definitivo se vuelve. Nos van quedando menos opciones, hasta que lo que queda es el impacto total de nuestra creación.

Belleza o fealdad, utilidad o fracaso, vienen del proceso de dar forma.









MEDITACIONES TAO

XI

SANACIÓN
El fuego se enfría.
El agua busca su nivel.
No importa qué tan extrema sea una situación, cambiará.
No puede continuar para siempre. Así, un gran incendio forestal está siempre destinado a consumirse a sí mismo; un mar turbulento se volverá más calmo.
Los eventos naturales se equilibran buscando sus opuestos, y este proceso de equilibrio está en el corazón de toda sanación.
Este proceso toma tiempo.
Si un evento no es grandioso, el equilibrio requerido es ligero.
Si es trascendental, entonces puede tomar días, años, incluso vidas enteras para que las cosas retornen a un equilibrio estable.
En verdad sin esos ligeros desequilibrios no podría haber movimiento en la vida. Es el desequilibrio lo que mantiene la vida cambiando. El centro total, el equilibrio total, sería sólo estancamiento.
Toda vida es continua destrucción y sanación, una y otra vez.
Es por eso que en medio de una situación extrema, los sabios son pacientes.
Ya sea la situación una enfermedad, una calamidad, o su propia ira, saben que después del trastorno vendrá la sanación.




MEDITACIONES TAO.

IX

DESASTRE

Noche negra y muda,
Fuego repentino.
Destrucción.

El desastre golpea en su propio momento.
Es tan aplastante que no podemos hacer otra cosa que aceptarlo.
Altera el curso de nuestros días, nuestro trabajo, nuestro pensamiento mismo. Aunque es tentador resentir el desastre, no es muy útil hacerlo.
No podemos decir que el desastre actuó con malicia contra nosotros, aunque pueda haber sido mortal, y es difícil decir que ha “arruinado” nuestros planes: De un golpe cambia las bases mismas del día.
El desastre es natural. No es la maldición de los dioses, no es un castigo.
El desastre resulta de la interacción de fuerzas: el terremoto de las presiones en la tierra, el huracán del viento y la lluvia, incluso el fuego accidental producido por una chispa.
Nos urge preguntar “¿Por Qué?” en la estela de un gran desastre, pero no debemos dejar que la superstición interfiera con la aceptación desapasionada. No hay ningún dios enviándonos destrucción.
Los desastres pueden cambiarnos profundamente, pero pasarán. Debemos ser fieles a nuestras más profundas convicciones y recordar nuestras metas.
El que permanezcamos cenizas o nos convirtamos en el fénix depende de nosotros.




VIII

OPTIMISMO

Cielo azul clareando,
Una promesa en ramas desnudas.
En invierno, hay días soleados.
Siendo adultos, la niñez puede volver.
En invierno todas las cosas parecen muertas o dormidas.
La lluvia y la nieve parecen incesantes, las noches largas.
Entonces un día, el cielo aclara a azul brillante.
El aire se entibia. Un vaho se levanta de la tierra y el perfume del agua, la arcilla y el musgo se dispersa por el aire.
Se ven jardineros preparando nuevos cultivos, aunque sean sólo ramas desnudas y una raíz gris. La gente está optimista: saben que el frío acabará.
Como adultos frecuentemente vemos las responsabilidades como algo atroz. ¿Por qué habríamos de cavar la tierra cuando el clima es desagradable?
Vemos las actividades sólo como obligaciones, y tratamos de librarnos de nuestra suerte. Pero hay alegría al trabajar en justa armonía con el momento. Cuando hacemos algo en el momento preciso y después esos esfuerzos rinden frutos, la gratificación es tremenda.
Había una vez un viejo que comenzó un huerto cuando se jubiló. Todos se rieron de él. ¿Por qué plantar árboles? Le dijeron que nunca viviría para ver una cosecha madura. Impertérrito, los plantó de todos modos, y los ha visto florecer y ha comido sus frutos. Todos necesitamos de ese tipo de optimismo. Esa es la inocencia y la esperanza de la niñez.








VII

TRABAJO..

El leñador trabaja en todas las estaciones.
Partir madera es ambos Acción e Inacción.
Incluso cuando está nevando, el leñador debe partir madera. A menos que lo haga, él y su familia pasarán frío, y quienes dependen de él no sobrevivirán. Pero el leñador no trabaja de manera poco sistemática.
Trabaja en concierto con las estaciones: trabajó duro para almacenar madera antes de los primeros fríos y así poder darse ahora el lujo de meramente partir leña para encender.
Su trabajo parece ligero en una estación, porque fue muy duro en la previa.
Para partir madera, él debe colocar el leño en el bloque y levantar su hacha. Pero debe golpear la madera a favor de la veta, y debe dejar que el hacha caiga con su propio peso. Si tratara de cortar a través de la veta, su esfuerzo sería
desperdiciado. Si tratara de agregar fuerza al giro del hacha, no ganaría nada.
Como el leñador, todos nos podemos beneficiar al trabajar acorde a las
circunstancias estacionales.
Ya sea el momento o el método, el verdadero trabajo es mitad iniciativa y mitad saber cuándo dejar que las cosas sigan su curso.



VI
TOLERANCIA
El aliento ártico enrosca las montañas,
Haciendo castañetear los huesos del bosque.
Las gotas se aferran de las ramas:
Adornos enjoyados arrojados a la tierra.
Los árboles pierden sus hojas en invierno. Algunos árboles pueden incluso caer
durante las tormentas, pero la mayoría resiste pacientemente y aguanta su suerte.
Soportan la lluvia, la nieve, el viento y el frío.
Resisten sin preocuparse el adorno de gotas de lluvia como glicerina, trémulos carámbanos de hielo, o coronas de nieve.
No les importa cuando tal lustroso esplendor es estrellado contra el
suelo. Resisten y esperan, el poder de su crecimiento aparentemente dormido.
Pero por dentro, un florecimiento se construye imperceptiblemente.
Suya es la tolerancia de ser fieles a su naturaleza interna.
Es con ese poder que resisten tanto las vicisitudes como los adornos de la vida, porque ni la mala fortuna ni la buena suerte alterarán lo que son.
Nosotros deberíamos ser del mismo modo.
Puede que tengamos una gran fortuna o mala suerte, pero deberíamos cargar con ambas pacientemente. Sin importar qué suceda, siempre debemos ser fieles a nuestro yo interior.




V 
SONIDO
Viento en la cueva:
Movimiento en la quietud.
Poder en el silencio.

En una cueva, todos los sonidos externos son suavizados por la roca y la tierra, pero esto hace que los sonidos del latir del propio corazón y la respiración sean audibles. 
De la misma manera, la quietud contemplativa nos aleja del clamor
cotidiano pero nos permite oír lo sutil en nuestras propias vidas.
Al escuchar no con el oído sino con el espíritu, se puede percibir el sonido sutil.
Al entrar en ese sonido, entramos en la suprema pureza.
Es por eso que tantas religiones tradicionales rezan, cantan o salmodian como preludio al silencio.
Entienden que la repetición y la absorción del sonido los lleva a lo sagrado.
El sonido más profundo es el silencio. Esto puede parecer paradójico sólo  
si consideramos el silencio como una ausencia de vida y vibración.
Pero para un meditador, el silencio es el sonido unificado con todos sus opuestos. Es tanto sonido como ausencia de sonido, y es en esta confluencia que emerge el poder de la meditación.


IV
REFLEJO
Luna sobre agua.
Siéntate en soledad.
Si las aguas son plácidas, la luna será reflejada perfectamente.
Si nos aquietamos, podemos reflejar perfectamente lo divino.
Pero si nos involucramos sólo en las actividades frenéticas en las que participamos cotidianamente, si buscamos imponer nuestros propios esquemas sobre el orden natural, y si nos permitimos estar absortos en opiniones egocéntricas, la superficie de nuestras aguas se volveran turbulentas.
Entonces no podemos ser receptivos al Tao.
No hay esfuerzo que podamos hacer para aquietarnos.
La verdadera quietud viene naturalmente de momentos de soledad en que dejamos que nuestra mente se asiente.
Tal como el agua busca su propio nivel, la mente gravitará hacia lo sagrado.
El agua turbia se volverá clara si se le permite quedarse tranquila, y así también se aclarará la mente si se le permite estar en calma.
Ni el agua ni la luna hacen ningún esfuerzo por lograr un reflejo.
De la misma manera, la meditación será natural e inmediata.

III
DEVOCIÓN
Enderezar lo torcido,
Hacer fluir lo recto.
Reunir agua, fuego y luz.
Traer el mundo a un solo punto.
Si tenemos devoción fe total y dedicación a nuestro sendero espiritual- nuestra determinación naturalmente construirá momentum.
Se nos presentarán menos y menos obstáculos.
Nuestro sendero se vuelve como uno torcido hecho recto.
No importa qué trate de alejarnos de nuestro propósito, no seremos desalentados.
Sólo uniendo todos nuestros elementos internos podemos tener devoción plena.
Por eso se dice que el mundo es como un solo punto: Tan fuerte es la devoción que no hay nada que no sea parte de él.



II ABLUCIÓN
Lavarse al amanecer:
Enjuaga los sueños.
Protege los dioses adentro, Y clarifica el espíritu interior.
La purificación comienza toda práctica.
Primero viene la limpieza del cuerpo no para negar el cuerpo, sino para que sea refinado. Una vez limpio, puede ayudarnos a sentir lo divino.
Enjuagar los sueños es una forma de decir que debemos disipar no sólo las ilusiones y ansiedades de nuestros momentos durmiendo sino también las de cuando estamos despiertos. Toda vida es un sueño, no porque no esté allí, sino porque todos proyectamos diferentes significados sobre ella.
Debemos depurar este hábito.
Mientras limpiamos, naturalmente miramos dentro.
Se cree que hay 36.000 dioses y diosas en el cuerpo.
Si continuamente ingerimos malas comidas, nos intoxicamos, dejamos que la mugre se acumule en cualquier parte fuera y dentro nuestro, esos dioses nos abandonan disgustados.
Sin embargo en última instancia nuestra preocupación debe ir más allá de esas deidades en los templos de nuestros cuerpos, hacia el Uno universal.
Después de quitar las oscurecedoras capas de suciedad, de problemas corporales y de falsas ilusiones, debemos estar preparados para incluso quitar a los dioses mismos para poder alcanzar el Uno interior.




I COMIENZO..

Todos los signos auspiciosos están en su lugar.
Al comienzo, todas las cosas son esperanzadoras. Nos preparamos para comenzar de
*Para comenzar, debemos tomar una decisión*.
*Esa decisión es el compromiso con el diario auto cultivo*.
*Debemos hacer una fuerte conexión con nuestro yo interior*.
Los asuntos externos son superfluos. Solos y desnudos, negociamos todas las
*Una vez que tomamos nuestra decisión, todo vendrá a nosotros.*
Los signos auspiciosos no son una superstición, sino una confirmación.
Son una respuesta. Se dice que si uno elige rezarle a una roca con suficiente devoción, incluso esa roca vendrá a la vida. Del mismo modo, una vez que elegimos comprometernos con la práctica espiritual, incluso las montañas y los valles reverberarán al sonido de nuestro propósito.

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CONJURO DE TRANSFORMACIÓN

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