Le temo a la mujer en la
que me voy convirtiendo, porque es la que sabe tejer y destejer realidades,
Porque es la que deja de
idealizar para empezar a caminar,
Porque siempre quise que
todo sea hermoso y perfecto, color frambuesa, olor lavanda, sonrisa de miel, y
no hacía más que atascar en mi garganta las lágrimas, los me duele, los basta.









