Querida envidia:
Te siento muy cerca. Te veo en ese regalo envenenado, en esas
palabras “bienintencionadas”, en los “descuidos” premeditados, en las
habladurías, en las miradas oscuras y en las críticas no constructivas.
He ido a buscarte a tu casa para hablar contigo
y me he encontrado un lugar oscuro y terrorífico. La gente que había a tu
alrededor me juraban y me perjuraban que nunca te habían
visto pero yo sé que eso no es verdad, que solo estaban
escondiéndote y que desconfían de mí porque piensan que voy a dejarles
desprotegidos.









