Los seres humanos tendemos a hacer más compleja la
vida, y en ese hacer muchos somos heridos o herimos, muchas veces
intencionalmente y otras sin querer, pero igual herimos, por eso es necesario
que observemos con cuidado nuestro actuar, momento a momento, y aprendamos a
valorar a las personas no esperando que sean como queremos que sean, sino como
son, actuando siempre con bondad en cada situación, porque es lo único que
al final reconfortara nuestro espíritu.
Leí hace unos meses atrás un maravilloso libro, del
cual comparto la reflexión siguiente, que sin duda es una verdad muy grande:
"La humillación es el único evento en la vida
humana que se convierte en inolvidable.
La pérdida de la dignidad en manos de otro ser
humano, puede ser perdonada, pero, rara vez, si es posible, olvidada.
Pero sanar la humillación y pérdida de la dignidad
es algo que sólo se puede sanar internamente. Ningún terapeuta, psicólogo,
doctor o persona-medicina puede hacerlo. El avergonzar conscientemente a otra
persona es un acto de insensibilidad que se da través de los tiempos. El
sentirnos humillados nunca nos sucede cuando estamos firmes y fuertes, si
no, cuando internamente estamos débiles, dudando de nuestra capacidad y
autocriticándonos.
Para sanar la experiencia de ver reflejada nuestra
auto-crítica en el mundo -a través de vivir la agresión de otros humanos-
necesitamos dejar de "golpearnos" internamente y comenzar a tenernos
en consideración propia, siendo nuestra prioridad.
Si honramos lo que somos sin arrogancia ni sentido
de orgullo, sino que lo hacemos de una manera equilibrada, y caminemos por la
vida de una manera que nos permita honrar y respetar a todos los demás seres
vivos. Decidir que tenemos el derecho a SER, y respaldar ese derecho con
amabilidad, en lugar de juicios y prejuicios, nos permitirá perdonarnos y
agradecer a nuestro "agresor" por habernos enseñado la riña que en
realidad sucedía en nuestro interior."
Jamie Sams en su libro The 13 Original
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